Si has entrado a leer este artículo puede que estés sufriendo dolores en tus rodillas cuando sales a correr, o bien que hayas visto la parte del título donde menciono las cuestas y te haya picado la curiosidad. Sea cual sea el motivo por el que has llegado hasta aquí estoy seguro de que te voy a poder ayudar.

El otro día cuando salí a entrenar, estaba realizando una sesión de carrera continua a un ritmo de zona 3. Normalmente cuando corro, llevo puesta la pantalla de cadencia en mi Garmin para irla controlando y que me sirva como foco para no perder la concentración y ponerme a pensar en otras cosas descuidando la técnica. Actualmente suelo correr entre 170 y 175 bpm, antes los hacía a unos 160 o 165 bpm y me objetivo es progresar poco a poco a estar de forma natural entre los 175 y 180 bpm, que ya hablaremos más adelante sobre los beneficios que esto tiene en la técnica en otro post.

Pues bien, en esa pantalla que se muestra la cadencia, además también se muestra la oscilación vertical, ¿y qué es esto? Pues no es más que lo que se desplaza nuestro centro de gravedad hacia arriba y hacia abajo con respecto al suelo. Por tanto cuanto mayor sea este número, mayor será nuestra oscilación vertical, algo que no es nada deseable si queremos ser rápidos, ya que toda la energía que empleamos en desplazarnos hacia arriba no la estamos empleando en desplazarnos hacia delante, que al fin y al cabo es nuestro fin cuando corremos.

Pero además esto puede afectar mucho a la carga que soportan tus articulaciones, dado que cuanto más alto subas en cada zancada, mayor será la altura desde la que caigas y mayor será el pico de fuerza que soportará tus articulaciones en cada zancada. Ojo, esto no quiere decir que debamos correr agachados, todo lo contrario. Ya profundizaremos más sobre esto en otros post.  

Pero te preguntaras y todo esto que tiene que ver con las cuestas, pues como te iba diciendo el otro día cuando corría e iba mirando la pantalla del Garmin donde aparecen cadencia y oscilación vertical, me di cuenta de algo que ya sabía, pero que hasta ahora no me había parado a pensar, y es que cuando corremos cuesta arriba, nuestra amiga la gravedad se vuelve un poco más presente, haciendo que nos cueste más avanzar tanto horizontalmente como verticalmente, es decir que nos cuesta más mantener el mismo ritmo que llevamos en el llano, al mismo tiempo, nuestra oscilación vertical se reduce, por lo tanto la caída sobre nuestras articulaciones será desde una menor altura, haciendo que el pico de fuerza que tiene que soportar en cada zancada se menor.

Para concluir y a modo de resumen te diría que correr cuesta arriba podría ayudar a reducir la carga que soportan tus articulaciones en cada zancada debido a que tu oscilación vertical es menor. Pero debes tener en cuenta que si no estás habituado a correr cuesta arriba debes progresar con prudencia y de forma progresiva, dando tiempo a tu organismo a adaptarse.

Otras consideraciones importante a tener en cuenta si vas a empezar a entrenar en cuestas, es que no estropees en las bajadas lo que buscas evitar en las subidas, es decir que no bajes corriendo sin control tras acabar la subida, porque entonces estarás “machacando” lo que buscabas evitar. Una buena opción es bajar andando para así recuperar de la serie en subida.

Y por último no olvides mantener siempre una buena técnica, postura erguida, cuerpo relajado y cadencia alta, ya que no vale subir la cuesta a toda costa. Para ello elige cuestas poco pronunciadas al principio y poco a poco ve cambiando a otras más pronunciadas.

Si quieres que te ayude con todo este proceso y puedas sentirte guiado en todo momento, no dudes en contactar ya conmigo, hoy es un buen día para dejar atrás ese dolor de rodillas.