En este segundo artículo sobre las zonas de entrenamiento vas a conocer lo que ocurre en tu organismo cuando entrenas en cada una de las diferentes zonas de entrenamiento.

Como bien sabes las zonas de entrenamiento son muy importantes, ya que te permiten cuantificar la carga que ha supuesto para tu organismo un determinado entrenamiento, así como conocer el tipo de estímulo al que te has sometido. Esto es a lo que hacíamos referencia en el artículo anterior, cuando te hablaba de tocar las teclas del piano para que sonase una bonita melodía. Pues bien, vamos a ver cuáles son las teclas de las que dispones.

Lo primero que debes saber es que dependiendo del método de medición de la intensidad que utilices vas a disponer de más o menos teclas que tocar y por lo tanto tu melodía será más o menos fina.

Si entrenas en base a pulsaciones tendrás 5 zonas de entrenamiento, mientas que si lo haces por ritmos o vatios dispondrás de 7. Existen muchas otras clasificaciones para las zonas de entrenamiento como los ILeves, etc… pero nosotros nos vamos a quedar con la de 5 zonas para pulso y la de 7 zonas para vatios y ritmos, que son fácilmente calculables.

Aquí te dejo un ejemplo los valores de referencia para cada una de las zonas de entrenamiento medidas en vatios y pulsaciones. Si te fijas, en la columna de pulsaciones (PRO% FC UPF) en las dos últimas casillas aparecen las siglas NS, lo que significa que no se registran datos para esas zonas de entrenamiento.

Las reacciones del organismo son iguales para ambas escalas en sus 5 primeros niveles, lo que sucede es que las pulsaciones no nos permiten tomar datos más allá de la zona 5 dado que cada persona tiene un número máximo de pulsaciones, mientras con los ritmos y los vatios no es así.

No quiere decir esto que, si no disponemos de un GPS o un potenciometro no puedas entrenar a intensidades por encima de la zona 5, simplemente es que no podrás medirlas, ni cuantificarlas mediante pulsaciones, ya que por más que lo intentes, tu pulso no subirá más.

Para esto existe una solución y es la escala de esfuerzo percibido (CR-10) que no es más que otorgar un valor subjetivo a la intensidad que estas percibiendo en cada momento, siendo 1 estar tumbado en el sofá y 10 el mayor esfuerzo posible.

Ahora que ya conoces como funciona cada escala, te voy a explicar que pasa en cada zona de entrenamiento y para que puedes usarla.

Si te fijas a medida que aumente la intensidad, el tiempo que puedes mantener el trabajo dentro de cada zona de forma continua disminuye.

Por último, debes tener claro que lo que aquí aparece como una clasificación por zonas bien delimitadas y estancas, para tu organismo es un continuo, es decir, que no por pasar de una zona a otra, va a cambiar todo de repente como si accionaras una palanca y por tanto los mecanismos que se estaban dando hasta ahora no van a cesar de repente, para que comiencen otros nuevos, si no que los cambios en la fisiología se van sucediendo de forma continua, progresiva y sumatoria, a medida que vas incrementando la intensidad.