¿Sábes que son las zonas de entrenamiento? ¿Has oído hablar de ellas alguna vez o las has utilizado en tus entrenamientos?

Para entenderlas vamos a remontarnos a los orígenes, mucho tiempo atrás, fisiólogos  y entrenadores  se dieron cuenta de que en el organismo ocurrían diferentes reacciones en función de la intensidad que pretendiésemos desarrollar y que estas reacciones desencadenadas en el organismo tenían como consecuencia unas adaptaciones diferentes en función de la intensidad a la que hubiésemos desarrollado el entrenamiento.

Por ello, los fisiólogos y entrenadores idearon unas escalas, asociadas a una medida, originalmente al pulso  o los ritmos en carrera a pie, ya que observaron que existía una correlación entre diferentes rangos de pulsaciones o ritmos y determinados cambios en el organismo cambios en el organismo como el tipo de metabolismo, el tipo de fibras musculares reclutadas, las respuesta enzimáticas, la ventilatorias etc…

Así los entrenadores podían saber sobre que vías metabólicas, fibras musculares… estaban incidiendo para conseguir hilar más fino en cada entrenamiento, gracias a que podían asociar pulsaciones o ritmos de carrera con determinadas respuestas fisiológicas, permitiéndoles así atacar directamente las necesidades de cada deportista.

Conocer tus zonas de entrenamiento y las consecuencias de entrenar en cada una de ellas es vital para optimizar los resultados de tu entrenamiento.